martes, 4 de junio de 2013

EXCURSIÓN DE 6º AL COTO DE DOÑANA

Durante los días 29 y 30 de Mayo, los alumnos de 6º hicieron su excursión. Han sido dos días muy intensos en los que han disfrutado mucho de todas las visitas que se han realizado.
El día 29, miércoles, llegamos en la mañana al Rocío. Es obligado decir que la Virgen estaba muy bonita puesto que el lunes de la misma semana fue su romería y la ermita estaba llena de flores.



Como ha sido un año de muchas lluvias, las marismas están cargadas de agua; los que viven por aquella zona comentan que hace muchos años que no se ha visto tanta agua. Lo cierto es, que todo aquel entorno está realmente precioso.


La temperatura acompañaba puesto que teníamos un cielo espléndido y hacía fresquito, con lo cual pudimos pasear y comer al aire libre sin la incomodidad de sudar.









Tras comer en la aldea del Rocío nos dirigimos al hotel en Matalascañas. Allí dejamos nuestras maletas y nos fuimos con el autobús hasta el centro de recepción de visitantes "El Acebuche" en donde nos esperaban los  vehículos que nos llevarían a conocer cuatro ecosistemas del Coto de Doñana.
Lo primero que visitamos fue la Playa: los jeeps se metían dentro del mar y eso nos resultó muy emocionante; en todo momento vimos una playa que está sin explotar, allí no hay grandes hoteles ni edificios altos... todo era una playa inmensa en la que no entran maquinarias para limpiar porque allí se limpia a mano.
Se nos habló de la necesidad de no ensuciar la naturaleza; incluso pudimos ver dos tortugas marinas que habían muerto posiblemente por ingerir plástico, al cual confunden con sepias que son parte esencial de su alimentación.
Está claro que ver la naturaleza en su estado virgen es todo un privilegio.





Por la playa llegamos frente a Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del río Guadalquivir que nos pareció muy interesante puesto que se diferenciaba perfectamente en el color el agua dulce del río con el agua salada del mar. Nos quedamos asombrados al ver que frente a nosotros quedaba Chipiona a menos de un tiro de piedra.
De la playa pasamos a la Vera que es un ecosistema en el cual se diferencia el suelo de la playa y el suelo arcilloso e impermeable de la marisma. Allí crecen extensos pastizales en donde pudimos ver ciervos, gamos, jabalíes, vacas y caballos marismeños.







A lo lejos pudimos divisar grupos de garzas, ostreros, gaviotas... Los guías nos iban contando infinidad de cosas curiosas de la flora que puebla el Coto y también de la fauna. Algunas curiosidades como que en este tiempo apenas veríamos ciervas porque están a punto de parir a sus crías y por ello están más escondidas; es por eso que la mayoría de los que vimos eran machos.

De aquí pasamos a un ecosistema que nos dejó encantados a todos, puesto que nos lo pasamos de miedo en él. Se trata de las Dunas; parecía imposible que en cuestión de unos metros el paisaje cambiase tantísimo. Es como si estuviésemos en otro planeta. La arena es tan suave, limpia y está tan suelta que si intentas cogerla se escapa entre los dedos. Su color crema hace que el espacio se agrande de manera exagerada. Caminar por ellas es agitador y al mismo tiempo ilusionante pues se desea llegar a su parte más alta para podernos lanzar rodando hacia abajo sin temor a hacernos daños...como si fuésemos auténticas "croquetas"...aún a día de hoy tenemos la sensación de tener arena en los bolsillos y las orejas.




















Las dunas nos regalaron un rato inolvidable, os lo podemos asegurar.

De las Dunas, pasamos al Bosque gradualmente, una gran cantidad de pinos piñoneros, hierbas aromáticas, numerosos tipos de plantas con sus diferentes propiedades. Este fue el cuarto ecosistema que pudimos visitar. En cuestión de cuatro horas, pasamos por cuatro mundos diferentes.
Nos enteramos que dentro del Coto viven aun un par de familias que hace muchísimos años tenían allí sus propiedades y, a pesar de las expropiaciones han conseguido seguir viviendo allí aunque en unas condiciones bastante complicadas y en unas construcciones que son típicas de aquella zona. Son como chozas con los tejados de juncos.



 Los mismos autobuses jeeps que nos llevaron a visitar el Coto nos llevaron al Hotel en donde disfrutamos de una exquisita cena y una noche de "feria telefónica" y algo de descanso.

Al día siguiente visitamos en la mañana el Muelle de las Carabelas. Nos gustaron mucho, nos subimos a ellas y pudimos imaginarnos las fatigas que pudieron pasar las personas que formaron parte de la expedición de Colón en su viaje al descubrimiento de América.
En estos momentos la Santa María está siendo restaurada, así que solo pudimos montarnos en la Pinta y en la Niña.



















 Una vez visitado el Muelle de las Carabelas nos dirigimos al Monasterio de la Rábida, en donde una serie de guías nos explicaron cosas muy interesantes de la historia del descubrimiento y de sus principales protagonistas. Nos resultó muy curioso y terminamos muy contentos porque los guías nos felicitaron por el buen comportamiento que mantuvimos durante toda la visita.   














Y ya por último, tras comer en el hotel, emprendimos viaje de regreso a Torredelcampo (en realidad, queríamos quedarnos un par de días más pero como no teníamos fluidez económica no nos quedó mas remedio que volver).
Paseamos por la Plaza de España y por el Parque de Mª Luisa de Sevilla...aunque era día de fiesta allí pudimos pasear con tranquilidad.








Estos días serán un bonito recuerdo.

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